Los tipos de DIU hormonales no se eligen solo por marca: cambian la dosis de levonorgestrel, la duración, el efecto sobre la regla y el perfil de uso más cómodo para cada persona. En este artículo te explico qué modelos se usan en España, cómo actúan, qué puedes esperar los primeros meses y qué detalles conviene mirar antes de tomar una decisión informada.
Lo esencial para entender el DIU hormonal sin perder tiempo
- En la práctica, los DIU hormonales se agrupan por carga de levonorgestrel: 52 mg, 19,5 mg y 13,5 mg.
- Las opciones más conocidas en España son Mirena, Levosert, Levosert One, Kyleena y Jaydess.
- El DIU hormonal suele hacer la regla más escasa y, en algunas personas, incluso puede desaparecer.
- Es un método muy eficaz, pero no protege frente a ITS; para eso siguen siendo importantes los preservativos.
- La colocación suele ser breve, aunque puede resultar molesta durante unos minutos y los primeros meses pueden aparecer manchados o sangrado irregular.
- Si el objetivo principal es controlar un sangrado menstrual abundante, los modelos de 52 mg suelen ser los más útiles.
Qué es exactamente un DIU hormonal y por qué se clasifica por dosis
Yo suelo explicarlo de forma sencilla: un DIU hormonal es un pequeño dispositivo en forma de T que se coloca dentro del útero y libera levonorgestrel, un progestágeno que actúa sobre todo de forma local. Esa hormona espesa el moco del cuello del útero, dificulta el paso de los espermatozoides y adelgaza el endometrio, que es el revestimiento interno del útero.
Por eso no hablamos de un único modelo, sino de varias versiones con cantidades distintas de hormona. Esa diferencia importa porque influye en la duración, en la intensidad del efecto sobre el sangrado menstrual y en el tipo de persona a la que puede encajar mejor. Dicho de otro modo: no es solo una cuestión de “qué DIU”, sino de qué equilibrio entre control menstrual, duración y carga hormonal te conviene más.
Además, este método se usa de forma bastante flexible: puede servir como anticoncepción, y en algunas presentaciones también se utiliza para el sangrado menstrual abundante. Esa combinación explica por qué el DIU hormonal ha ganado tanto peso en anticoncepción de larga duración. Y ahora sí, conviene bajar al detalle de cada opción.
Los modelos que se usan en España y en qué se diferencian
Si yo tuviera que resumir el panorama actual en España, diría que lo más útil es separar los dispositivos por tres escalones: 52 mg, 19,5 mg y 13,5 mg. Dentro de esos escalones aparecen marcas distintas, pero la lógica clínica es esa.
| Modelo | Carga de levonorgestrel | Duración anticonceptiva | Lo que más lo caracteriza |
|---|---|---|---|
| Mirena | 52 mg | Hasta 8 años | Es la opción más conocida del grupo y también se usa para sangrado menstrual abundante durante 5 años. |
| Levosert | 52 mg | Hasta 8 años | Muy útil cuando se busca anticoncepción de larga duración y, en casos concretos, control de la regla abundante. |
| Levosert One | 52 mg | Hasta 8 años | Comparte la lógica de los 52 mg y también se emplea para sangrado menstrual abundante. |
| Kyleena | 19,5 mg | Hasta 5 años | Es el punto intermedio: menos carga hormonal que los 52 mg y una duración más corta. |
| Jaydess | 13,5 mg | Hasta 3 años | Es la dosis más baja y suele interesar a quien quiere una opción de duración más breve y una exposición hormonal menor. |
La lectura práctica de esta tabla es clara: 52 mg suele ser la familia más completa si además de evitar embarazo quieres un mejor control del sangrado; 19,5 mg encaja bien cuando buscas un término medio; y 13,5 mg suele elegirse cuando la prioridad es una opción más corta y con menor carga hormonal. En consulta, esta distinción ahorra muchas dudas y evita comparar marcas como si fueran idénticas.
También hay un matiz importante que a menudo se olvida: el nombre comercial no dice todo. Dos dispositivos con la misma cantidad de hormonas pueden diferir en indicaciones concretas, duración autorizada o uso para sangrado abundante. Por eso conviene mirar siempre el conjunto, no solo el nombre que más suena.
Cómo actúa y por qué cambia la menstruación
El efecto anticonceptivo del DIU hormonal no depende de “bloquearlo todo” en el cuerpo, sino de actuar justo donde hace falta. En términos simples, hace tres cosas a la vez: dificulta el paso de los espermatozoides, adelgaza el endometrio y, en algunas mujeres, también reduce la ovulación. Esa combinación es la que explica su alta eficacia.
En la práctica, el cambio que más nota la mayoría de usuarias es la regla. Muchas personas empiezan con manchados irregulares, sobre todo durante los primeros 3 a 6 meses, y después observan ciclos más cortos, sangrado menos abundante o incluso ausencia de menstruación. Eso puede ser totalmente esperable y, de hecho, suele ser parte del funcionamiento normal del método.
Aquí conviene ser realista: la ausencia de regla no significa automáticamente embarazo ni problema. Lo que sí merece revisión es un cambio brusco después de una estabilidad previa, dolor intenso, sangrado muy abundante o la imposibilidad de notar los hilos cuando antes sí se palpaban. Ese tipo de señales no sirven para alarmarse, pero sí para pedir valoración médica.
También pueden aparecer efectos como dolor de cabeza, acné, sensibilidad mamaria o molestias pélvicas al inicio. No suelen aparecer igual en todo el mundo ni con la misma intensidad, y muchas veces se atenúan con el tiempo. Este es uno de los puntos donde más ayuda una explicación honesta antes de colocarlo: saber qué es esperable evita abandonar el método demasiado pronto.
Cuál encaja mejor según lo que buscas
Cuando alguien me pide una orientación práctica, yo no empiezo preguntando por la marca, sino por el objetivo. Porque la mejor opción cambia mucho si lo que quieres es reducir sangrado, tener menos tiempo de compromiso o simplemente una anticoncepción muy fiable con el menor mantenimiento posible.
Si te preocupa el sangrado menstrual abundante
En ese escenario, la familia de 52 mg suele tener más sentido. Mirena, Levosert y Levosert One están pensados para una supresión endometrial más marcada, y eso suele traducirse en más probabilidad de reglas escasas o ausencia de sangrado. Si el objetivo clínico incluye controlar la menorragia, yo miraría primero este grupo.
Si quieres un equilibrio entre eficacia y menor carga hormonal
Kyleena suele ser la opción intermedia más interesante. Tiene 19,5 mg de levonorgestrel y una duración de hasta 5 años, así que encaja bien cuando buscas un punto medio: suficiente duración, buen perfil anticonceptivo y menos carga hormonal que los 52 mg.
Si prefieres la opción más baja y más corta
Jaydess es la alternativa de 13,5 mg y hasta 3 años. Suele ser útil cuando quieres probar un DIU hormonal sin comprometerte a un periodo tan largo o cuando te interesa una exposición hormonal menor. Eso sí, la menor dosis no significa “más ligero” en todo: al principio también puede dar manchado irregular, y hay que darle margen a la adaptación.
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Si buscas una solución de larga duración y no quieres estar pendiente de cambios
Entonces los dispositivos de 52 mg vuelven a ganar puntos. Para muchas personas, la ventaja real no es solo la eficacia, sino la sensación de estabilidad: te colocas el DIU, asumes una revisión inicial y luego te despreocupas durante años. Esa es una de las razones por las que este método se percibe como tan práctico.
Mi criterio, en resumen, es este: si el sangrado pesa mucho en tu decisión, empieza mirando 52 mg; si no quieres tanta supresión, valora 19,5 mg; y si prefieres una prueba más breve, 13,5 mg. La mejor elección no es la más famosa, sino la que encaja con tu cuerpo y con tu objetivo real.

Qué esperar en la colocación y durante las primeras semanas
La colocación la hace un profesional sanitario y suele ser un procedimiento corto. En muchas consultas, la visita completa ronda los 15 a 20 minutos y la inserción dura menos de 5 minutos, aunque el tiempo real depende de cada centro y de tu anatomía. Puede resultar molesta o dolorosa, pero suele ser breve.
Hay dos momentos especialmente importantes. Si se coloca dentro de los 7 primeros días del ciclo, la protección anticonceptiva suele ser inmediata. Si se coloca en otro momento, normalmente se recomienda usar preservativo durante 7 días o seguir la indicación concreta del profesional. Ese detalle práctico evita muchos malentendidos posteriores.
Después de la inserción, las primeras semanas suelen ser las más “ruidosas”: pequeños sangrados, manchados, cólicos leves o una sensación de regla irregular. No siempre ocurre igual, pero es bastante frecuente. Yo aconsejo no juzgar el método por el primer mes, porque la adaptación endometrial necesita tiempo.
También hay señales que conviene vigilar: fiebre, flujo con mal olor, dolor fuerte persistente, sangrado muy abundante o pérdida de los hilos. No son los efectos habituales, pero sí justifican revisión. La idea no es vivir con miedo, sino saber qué entra dentro de lo esperable y qué no.
Lo que conviene tener claro antes de decidirte
Un DIU hormonal resuelve muy bien la anticoncepción, pero no lo resuelve todo. No protege frente a infecciones de transmisión sexual, así que si existe riesgo de exposición, el preservativo sigue siendo una parte importante de la estrategia. Esta parte la veo especialmente importante porque mucha gente confunde “método muy eficaz” con “método total”, y no es lo mismo.
Tampoco es una opción automática para todo el mundo. Suele posponerse o no recomendarse si hay infección pélvica activa o no tratada, sangrado sin estudiar, ciertas alteraciones del útero o del cuello uterino, o antecedentes que el profesional deba valorar con cuidado. En otras palabras: el mejor filtro no es internet, es una revisión clínica correcta.
Si estás valorando uno, prepara tres datos antes de la cita: cómo son tus reglas, si has tenido partos o abortos recientes y si tomas algún tratamiento o tienes antecedentes ginecológicos relevantes. Esa información cambia bastante la elección entre un modelo y otro, y suele hacer la conversación mucho más útil.
Yo me quedo con una idea muy simple: el DIU hormonal no se elige por intuición, sino por ajuste. Cuando la dosis, la duración y tu objetivo coinciden, el método deja de ser una “opción teórica” y se convierte en una solución bastante cómoda. Si el sangrado te preocupa, si no quieres depender de recordar tomas o si buscas una anticoncepción de largo recorrido, merece la pena estudiarlo con calma y con criterio.